Cuarenta años recorriendo mundo, conociendo gente, cocinando, llevando vida de inmigrante, cayendo y volviendo a levantarme, me han forjado el carácter y, sobre todo, mucha experiencia. Partiendo de lo anterior, me siento capaz de dar consejos en algunos temas. A veces no son consejos de lo que hay que hacer, sino de lo que no se debería hacer. 

     Después de todo, se trata de dar consejos. No pretendo en ningún momento cambiar el mundo ni imponer reglas.